martes, 7 de noviembre de 2017

LA RECOMPENSA DE LOS FIELES - Ezequiel 48:11, 12


Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc que me guardaron fidelidad, que no erraron cuando erraron los hijos de Israel, como erraron los levitas, ellos tendrán como parte santísima la porción de la tierra reservada, junto al límite de la de los levitas” (Ezequiel 48:11, 12).

Ser fiel en un mundo que invita a hacer todo lo contrario no es fácil, ni mucho menos es gratis; pero tiene grande recompensa. Todos recibirán recompensa, pero hay quienes tienen recompensa especial, al igual que los levitas. ¿Quiénes son? Y ¿Por qué recibirán recompensa especial?
Sadoc (del heb. tsadoq, significa“justo [justificado]”) tiene una parte importante en la historia de la Biblia. Aunque siempre se dice que los hijos no tienen porqué cargar la culpa de sus padres, en realidad, los hijos son influenciados en gran manera por los padres para ser victoriosos o derrotados. Sadoc fue un sacerdote leal al trono de David. Cuando Abiatar fue depuesto del sacerdocio por Salomón (porque había apoyado a Adonías), Sadoc quedó como único sumo sacerdote hasta su muerte (1 Reyes 2:35). Así Sadoc es símbolo de LEALTAD y FIDELIDAD al trono de David a diferencia de los sacerdotes que fueron desleales y dudaron de la dirección de Dios en cuanto al liderazgo de Israel.
Entonces, los hijos de Sadoc representan fidelidad y lealtad por su padre. No obstante, ¿qué características tenían? Podemos notar al menos tres características.
1.      Los sacerdotes santificados. La palabra santificados en hebreo es hamequdash   tiene que ver con “separados”, “apartados” y “consagrados” para algo santo, para Dios. Los hijos de Sadoc eran hombres santos, no porque eran sin pecado, sino porque vivían separados para Dios. Todo lo que ellos hacían era para agradar y servir a Dios.
2.      Los sacerdotes que se guardaron fiel. La declaración en hebreo es somur mismarti, ambas palabras tienen la raíz verbal shamar “él guardó”. Lo que la frase indica acá es que guardaron con responsabilidad, o diligentemente los requisitos, las leyes, los estatutos. Evidentemente los sacerdotes descendientes de Sadoc son considerados fieles porque guardaban celosamente los requisitos o la ley.
3.      No erraron cuando erraron los hijos de Israel, como los levitas. La palabra errar en hebreo es ta´ah que significa no solo errar, sino hacer errar a otros. Y eso es lo que no se espera de quien lidera espiritualmente como lo hacían los levitas. Los levitas no solo erraban para sí mismos sino que con su actitud, liderazgo y consejos hacían que el pueblo de Israel yerre con ellos.

Mi decisión:

Evidentemente los hijos de Sadoc serían recompensados al igual que los levitas porque tenían características preciosas a los ojos de Dios: Santos, fieles y no hacían pecar a otros, es decir, no guiaban mal. Tú y yo somos líderes, trabajando de alguna manera u otra guiando a personas. ¿Cómo los estamos liderando? Recordemos que Dios tiene una recompensa para sus hijos santos, fieles y que guíen justamente, como los hijos de Sadoc que aunque todos se descarriaron y guiaron/lideraron mal, ellos se mantuvieron fieles.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

EL PODER TRANSFORMADOR - Ezequiel 47:9


Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río” (Ezequiel 47:9).

La visión de Ezequiel nos lleva a pensar en el Mar Muerto. Ese mar que existe hasta hoy, y que según la tradición judía fue parte de Sodoma y Gomorra, ciudades que fueron destruidas con fuego por Dios en Génesis 19. Según la Biblia, Sodoma y Gomorra eran lugares privilegiados, Lot nos escogió por ello, porque tenían abundante agua, y eran muy fértiles a tal punto de compararlos con el “huerto de Dios” y estaban en el “oriente” (Génesis 19:10-12). Sin embargo, después de la destrucción con fuego, esos lugares quedaron así, MUERTOS, estériles.
El mar Muerto mide 80 Kilómetros de largo por 16 kilómetros de ancho, esto es 810 Km2. Tiene un 25% de sal lo que hace imposible vida alguna allí. A pesar de que el mar es alimentado por dos el Jordán y los ríos Jarbuk y Tabbok, ríos de agua dulce y buena, el Mar Muerto es muerto literalmente. ¿Qué lecciones podemos encontrar en esta visión?
1.       La fuente de vida surge del templo de Dios. No importa si tu confianza está fundada en ciencia, filosofía, dinero y poder. Lo único que puede dar vida en abundancia viene de Dios. Lejos de Él, solo muerte y destrucción.
2.      El agua fluye del templo. Nosotros, Su pueblo, tenemos esa tarea sublime. Jesús dijo que ya no habita en construcciones y casas, sino en nosotros que somos su santo templo (Juan 4:14; 7:38). Tú y yo debemos dar testimonio de esa agua como lo hizo la mujer samaritana.
3.      No podemos ser canales de bendición sino lo hemos experimentado. ¿Qué significa que el agua le llegaba a los tobillos, rodillas, hombros, y hasta que era tanto que debía nadar? A continuación los niveles de compromiso cristiano (Ezequiel 47:3-5):
·         Tobillos – Superficial
·         Rodillas – Religioso
·         Hombros – Involucrado
·         Nado – Comprometido
¿Cómo podemos experimentar el poder transformador de Dios si solo nos comprometemos hasta los tobillos? Necesitamos estar completamente comprometidos, nadar en esas aguas. Llenos y plenos en el Señor. Únicamente NADANDO, podremos llegar a la orilla, al CIELO (Apocalipsis 22:1).

Mi decisión:

¿Un mar muerto lleno de vida? Sí. Un Mar Muerto que da vida, solo es el resultado del PODER DE DIOS. Y es que no existe nada imposible para Dios. Nada, absolutamente nada que Él no pueda hacer. La visión muestra el poder transformador de Dios. Lo que no sirve para nada, lo que no da nada, puede con el PODER DE DIOS, dar mucho y en abundancia: Vida abundante y saludable. Es posible que en nuestro liderazgo pensemos que no hay salida o solución para determinado colaborador o plan, que no hay resultados o frutos. Recuerda, SOLO DIOS PUEDE. Ahí donde tú y yo no podemos, DIOS SÍ PUEDE.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

CRISTO, ES EL SANTUARIO - Ezequiel 46:13


Cada día ofrecerás un cordero de un año sin defecto para holocausto al SEÑOR; mañana tras mañana lo ofrecerás” (Ezequiel 46:13).

El capítulo de hoy finaliza con la visión amplia del templo de Dios. Son detalles minuciosos que Ezequiel registra. Son datos que a simple vista carecen de valor, pero que tienen en sí un valor tan grande si tenemos en cuenta que Cristo es el santuario, es el templo vivo. Así lo señala Elena G. de White: “En aquel Santuario los sacerdotes terrenales desempeñaban el servicio; en éste es Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, quien ministra a la diestra de Dios. Un Santuario estaba en la Tierra, el otro está en el cielo” (Cristo en su santuario, 89).
La visión del templo de Dios con todos sus detalles tiene el propósito de mostrarnos dos cosas:
Primero, todo lo que Dios hace responde a un plan, no hay detalle que escape al propósito de Dios. A lo largo de la historia de la Biblia, nos encontramos con un Dios de detalles y planes. Dios tiene un plan y propósito y se cumplirá (Salmo 138:8).
Segundo, que detrás de todo esto, detrás de las medias, tamaños y diseños; el pecado tiene un precio, y ese precio es tan grande que fue motivo suficiente para demandar la vida de Cristo en la cruz del calvario.
El texto de hoy nos reafirma una vez más que la salvación de Dios es por obra y gracia de Dios. Lejos de la creencia generalizada en el mundo cristiano de que la salvación en el Antiguo Testamento era por obras y que en el Nuevo Testamento era por gracia, en la visión del templo, Ezequiel nos enseña que TODO EL SANTUARIO APUNTABA A CRISTO. Cristo, es el santuario. Cada detalle, nos presenta a Cristo como el autor de la salvación.
El texto de hoy declara que cada día debían ofrecer un cordero de un año sin defecto para holocausto al Señor. Esto debía ser todos los días y cada mañana. Este CORDERO representaba a Cristo, nada más y nada menos. Es Cristo el cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:19), ese Cordero que fue sacrificado en Génesis 3:21 como lo reitera Juan en Apocalipsis 13:8. Por ello Pablo le dice a los hebreos que el sacrificio de Cristo en el calvario, como cumplimiento de todas las “sombras”, es suficiente y mucho mejor que de todos los sacrificios hechos antes (Hebreos 9:28).
Mi decisión:

Hoy es un nuevo día. Si estuviéramos en el AT probablemente nos levantaríamos pensando en que deberíamos sacrificar un cordero sin mancha a Dios para el perdón de nuestros pecados. Y esto debía ser cada mañana. Tú y yo, ya no estamos en el AT, sino que ahora podemos tener la seguridad de que Cristo pagó el precio del pecado por nosotros, y esa es la esperanza maravillosa que debe motivarnos a vivir en santidad cada día. Mañana tras mañana. Sería bueno que dedicásemos una hora de meditación cada día para repasar la vida de Cristo desde el pesebre hasta el Calvario. Debemos considerarla punto por punto, y dejar que la imaginación capte vívidamente cada escena, especialmente las finales de su vida terrenal” (Testimonies for the Church 4:367, 368).

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

Acepta los PLANES de DIOS aunque no te gusten - Jeremías 41:2



Es posible que el título de este post no te agrade y mucho menos te parezca lógico. En una sociedad donde todo debe ser por las buenas y nada por la fuerza, donde existe libertad en todos los aspectos de la vida, es una falta de respeto insinuar que debemos aceptar algo aunque no nos guste. Pues, la lección de hoy tiene que ver con ello.
Ismael, hijo de Netanías, no estuvo de acuerdo con la designación de Gedalías como gobernante de Judá por voluntad del rey Nabucodonosor. Probablemente pensaba que no se merecía el cargo, que era incapaz de liderar bien a Judá, o quizás creía que Gedalías era un traidor, un "chupa medias" de Nabudoconor, y que por eso, por su condición servil y antipatriota el rey de Babilonia lo colocó en ese puesto. Ismael pensaba que la designación de Gedalías, era obra de humanos, y se olvidaba que era Dios quien estaba al control de todo y que no existe nada que no esté bajo la soberanía de Dios. Y es que Dios quita y pone reyes (Daniel 2:21).
La peor tragedia del ser humano es olvidar que Dios tiene el control de todo. Ni la caída de un cabello es pasado por alto ante los ojos de Dios. Pero eso no entendía Ismael, él creía que Gedalías no se merecía el puesto, que el idóneo para ese puesto era él (Ismael). No quería ser el segundo, ni mucho menos el tercero ni el cuarto después del rey. Eso no lo podía aceptar, no podía aceptar que un inepto esté al frente mientras él, que "era más capaz" no tenga la oportunidad.
Tenía un viejo profesor que decía, "aunque tus líderes sean una "tusa", debemos respetarlo porque Dios lo puso o permitió". En esa misma dirección, y con toda la autoridad, Pablo dijo: "Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él" (Romanos 13:1).
¡Qué débiles somos los seres humanos! Al igual que Samuel con toda seguridad habríamos elegido a cualquiera de los hijos de Isaí como rey de Israel, ignorando así al jovencito David. Y es que nosotros miramos lo externo, pero Dios mira el corazón (1 Samuel 16:7).
¿Eres alguien que gustaría tener un cargo elevado? ¿Consideras que tu liderazgo o tu trabajo no es valorado por tus líderes o jefes? ¿Crees que mereces estar en el lugar de tus líderes? Tranquilo, Dios está al control. Dios sabe tu tiempo, Dios sabe lo que es mejor. No es conformismo, no es resignación, es ponerse en las manos de Dios y aceptar la voluntad de Dios, aunque no me guste, porque Dios sabe siempre lo que es mejor.
Hoy es un nuevo día. Respeta a tus líderes, a tu jefe del trabajo, al supervisor o al gerente. Dios lo puso, ahí. Respeta a las autoridades religiosas, gubernamentales, al presidente del país. El día que olvides que Dios está al control a pesar de..., serás infeliz. Cumple con la parte que te corresponde ahora.
Ismael, por su codicia y su insatisfacción personal, hizo daño y cometió terribles horrores. No dejes que los celos hagan de tu vida, una vida triste, traicionera, mentirosa y asesina.
Que Dios te bendiga.
- Jeremías 41:2 - 
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viernes, 1 de septiembre de 2017

Oye la voz de Dios: Te IRÁ BIEN y VIVIRÁS - Jeremías 38:20




Cuando leemos la vida de Sedequías y notamos cuántas veces Dios le habló a través de Jeremías, no podemos pasarlo por alto. Y es que la vida del último rey de Judá fue triste. Su final fue trágico. Pero, ¿por qué terminar así si puedo terminar distinto? ¿Si tan solo hubiera obedecido a la Palabra de Dios no solo él, sino también sus hijos, su familia y el pueblo de Judá habrían tenido un final distinto?
La decisión de Sedequías fue malísima. Y es que nuestras decisiones tienen consecuencias. Toda decisión tiene consecuencias para bien o para mal. Nadie puede decir, es mi problema y se acabó, porque eso no es así. Cuando erramos no solo afectamos nuestras vidas sino también de los que nos rodean, y tristemente de los inocente muchas veces. Así es el pecado y sus consecuencias. El pecado arrastra a los tuyos también. Imagina un joven en la drogas. El problema no es solo suyo. Con ello también afecta a sus padres, e incluso a sus hijos futuros.
Pero cuando estamos cegados por el pecando y el error difícilmente notaremos esa verdad ineludible, porque el corazón está duro. Te habla el pastor, te hablan tu padres, pero tú crees que ellos se equivocan. Piensas que te lo dicen por envidia y que no quieren lo mejor para ti. Esto no le sucedió solo a Sedequías, esto sucede hoy también, y es posible que seamos como el último rey de Judá, o peor.
Jeremías le dice: OYE LA PALABRA DE JEHOVÁ, Y TE IRÁ BIEN y VIVIRÁS. Si eres obediente, estarás bien y no morirás. Estos dos verbos son simples pero profundos:
1.- Te irá BIEN. A pesar de todo, a pesar de que los enemigos van a venir con su furia y listos para matar, tú estarás tranquilo, estarás bien. Así como cuando el salmista dijo: "Aunque ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno" (Salmo 23:4). No está diciendo que cuando eres obediente a Dios jamás tendrás problemas, te dice que te irá bien, a pesar de todo, porque a los que aman a Dios todo les ayuda a bien (Romanos 8:28). Y es que el estar bien no depende de las circunstancias sino del corazón.

2.- Y VIVIRÁS. No morirás. Si haces lo que Dios te dice no morirás cuando vengan los problemas y el enemigo a matarte. No te ahogarás en un vaso con agua. No te sentirás fatal porque las cosas no fueron como esperabas. Pero lo más extraordinario es que VIVIRÁS una vida abundante porque hay vivos que están muertos porque no tienen esperanza. Porque cuando decides por Jesús o por Dios, no solo vivirás tú, sino también tu descendencia, tus hijos. Te das cuenta que no solo se trata de ti sino de tu familia.
Sedequías no quiso entender eso y tuvo, junto a sus hijos, un final de terror.
Hoy es un nuevo día. Hoy puedes decidir para que te vaya BIEN y VIVAS. 
Dios te bendiga.
- Jeremías 38:20 -
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jueves, 31 de agosto de 2017

La BIBLIA no solo se LEE, también se OBEDECE - Jeremías 37:2



Johann Wolfgang von Goethe escribió: "No basta saber, sino también aplicar el saber; no basta querer, es preciso obrar". Y es que nuestra sociedad es teórica y no práctica. Presentadores de TV que dirigen programa sobre educación de los hijos, cuando sus propios hijos son "mal educados", o los gurús en negocios y familia cuando están en la banca rota y divorciados. Y es que el problema no es saber, sino hacer. No está en leer la Biblia, sino en obedecerla.
¿De qué sirve leer la Biblia y no obedecerla? ¿Qué mérito hay en saber y no hacer la voluntad de Dios a través de Su Palabra? Puedes leer la Biblia todos los días, incluso como yo, escribir meditaciones, sermones y reflexiones sobre lo que lees, pero ello no garantiza que seas un hacedor. Ya lo dijo Jesús: Los que oyen las Palabras y las hacen, son como los que construyen su casa sobre la roca, pero los que oyen las Palabras y no la hacen, son como los que construyen su casa sobre la arena (Mateo 7:24-29). Y tristemente el final de ambos es distinto. El oidor y hacedor tiene un final feliz, pero el oidor y no hacedor, tiene un final trágico.
Sedequías había escuchado muchas veces la Palabra de Dios a través de Jeremías, pero su problema está descrito de la siguiente manera: "Pero no obedeció él ni sus siervos ni el pueblo de la tierra a las palabras de Jehová, las cuales dijo por medio de su profeta Jeremías" (Jeremías 37:2). Pero, ¿porqué pedía que el profeta hablase las Palabras de Jehová, sino estaba dispuesto a obedecer, y por el contrario se enojaba a tal punto de castigar y encarcelar al mensajero? Porque no le gustaba el mensaje. Y como no le gustaba, no obedecía.
Hoy es un nuevo día, es probable que tú seas como Sedequías, lees, sabes, vas a la iglesia, tienes un cargo; sabes todo lo que tienes y debes hacer, pero no lo haces. Sigues viviendo muy lejano a la Biblia. Sigues haciendo las cosas que sabes que está mal. Recuerda, si Sedequías habría obedecido a Dios, no solo él habría terminado bien, sino también su familia y todo el pueblo; pero no fue así, y por ello sufrió trágicamente él (le sacaron los ojos), sus hijos (fueron degollados delante de Sedequías) y el pueblo (fueron llevados cautivos a Babilonia). Eso es lo que sucede cuando desobedecemos a Dios. No solo sufrimos nosotros, sino nuestros hijos y familia, también la iglesia. LA BIBLIA NO SOLO SE LEE, TAMBIÉN SE OBEDECE.

- Jeremías 37:2 -
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Cuando lees la BIBLIA, solo hay dos respuestas: ACEPTAR o RECHAZAR el MENSAJE - Jeremías 36:3



¿Cuál es nuestra actitud frente a la Palabra de Dios? Es cierto que la Biblia tienen mensajes que probablemente vayan en contra de tus gustos, acciones y pensamientos. Y es que no siempre son agradables a nuestros oídos, pero aún así, solo tenemos dos respuestas: Aceptas el mensaje, o lo rechazas sencillamente. No hay más respuestas, sí y no. Simple y directo.
El texto de hoy es particular, ante las amonestaciones de Dios a través del rollo de Jeremías (aunque escrito por Baruc) el rey Joacim no hace sino rasgar el rollo y quemarlo. Loco como parezca, el rey no soportó un mensaje contrario a sus planes, sus acciones y pensamientos, ¿y qué es lo que hizo? Lo rompió y lo quemó.
Algunos pueden decir que Joacim era un rey demasiado corrupto para hacer eso. Y que nosotros no haríamos tal cosa. Sin embargo, aunque no rompas y quemes la Biblia, y aunque tu Biblia puede estar en un lugar bonito y sin ningún rasguño. Debe saber que eso no implica necesariamente que no lo hayas "roto y quemado". Hacemos eso todos los días cuando rechazamos hacer lo que el Libro dice que hagamos. Cuando nos levantamos de la cama y lo primero que hacemos es ir tras nuestros planes, proyectos personales y agendas humanas. Hacemos eso. Lo rechazamos.
Joacim mostró con su actitud que no quería saber nada con Dios y su mensaje, porque el mensaje era impopular y contrario a sus planes. Mas, en la Biblia encontramos otras actitudes frente a las amonestaciones de Dios. Algunos ejemplos:
1. DAVID.- El profeta Natanael lo confrontó en 2 Samuel 12 y David se arrepiente de sus males (Salmo 51). No rechazó el mensaje. Lo aceptó y vivió diferente.
2. LOS NINIVITAS.- Jonas les predicó durante tres días. Ellos se arrepintieron de sus malos caminos. Todos, desde el animal hasta el rey (Jonas 3).
3. JOSÍAS.- El abuelo de Joacim se rasgó las vestiduras e hizo ayuno. Se arrepintió y fue diferente (2 Reyes 22:11). 
En cambio Joacim, SE ENTERCÓ en su pecado y RECHAZÓ EL MENSAJE DIVINO. Pero bueno, ese fue Joacim, ¿y tú? ¿Qué haces ante las amonestaciones de Dios? Todos los mensajes de amonestación de Dios tienen el propósito de que el ser humano "se arrepienta cada uno de su mal camino, y Jehová lo perdone de su maldad y de sus pecados" (Jeremías 36:3). No hay otro motivo sino que seas feliz. Todo lo que Dios te dice que abandones es aquello que te lastima y te hace daño, aunque muchas veces no te des cuenta o no te quieras dar cuenta.
Hoy es un nuevo día. Acepta la Palabra de Dios. No la rechaces. Porque lo único que tendrás haciendo eso es DESTRUCCIÓN para tu vida. 
Que Dios te bendiga.
- Jeremías 36 -
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