viernes, 1 de septiembre de 2017

Oye la voz de Dios: Te IRÁ BIEN y VIVIRÁS - Jeremías 38:20




Cuando leemos la vida de Sedequías y notamos cuántas veces Dios le habló a través de Jeremías, no podemos pasarlo por alto. Y es que la vida del último rey de Judá fue triste. Su final fue trágico. Pero, ¿por qué terminar así si puedo terminar distinto? ¿Si tan solo hubiera obedecido a la Palabra de Dios no solo él, sino también sus hijos, su familia y el pueblo de Judá habrían tenido un final distinto?
La decisión de Sedequías fue malísima. Y es que nuestras decisiones tienen consecuencias. Toda decisión tiene consecuencias para bien o para mal. Nadie puede decir, es mi problema y se acabó, porque eso no es así. Cuando erramos no solo afectamos nuestras vidas sino también de los que nos rodean, y tristemente de los inocente muchas veces. Así es el pecado y sus consecuencias. El pecado arrastra a los tuyos también. Imagina un joven en la drogas. El problema no es solo suyo. Con ello también afecta a sus padres, e incluso a sus hijos futuros.
Pero cuando estamos cegados por el pecando y el error difícilmente notaremos esa verdad ineludible, porque el corazón está duro. Te habla el pastor, te hablan tu padres, pero tú crees que ellos se equivocan. Piensas que te lo dicen por envidia y que no quieren lo mejor para ti. Esto no le sucedió solo a Sedequías, esto sucede hoy también, y es posible que seamos como el último rey de Judá, o peor.
Jeremías le dice: OYE LA PALABRA DE JEHOVÁ, Y TE IRÁ BIEN y VIVIRÁS. Si eres obediente, estarás bien y no morirás. Estos dos verbos son simples pero profundos:
1.- Te irá BIEN. A pesar de todo, a pesar de que los enemigos van a venir con su furia y listos para matar, tú estarás tranquilo, estarás bien. Así como cuando el salmista dijo: "Aunque ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno" (Salmo 23:4). No está diciendo que cuando eres obediente a Dios jamás tendrás problemas, te dice que te irá bien, a pesar de todo, porque a los que aman a Dios todo les ayuda a bien (Romanos 8:28). Y es que el estar bien no depende de las circunstancias sino del corazón.

2.- Y VIVIRÁS. No morirás. Si haces lo que Dios te dice no morirás cuando vengan los problemas y el enemigo a matarte. No te ahogarás en un vaso con agua. No te sentirás fatal porque las cosas no fueron como esperabas. Pero lo más extraordinario es que VIVIRÁS una vida abundante porque hay vivos que están muertos porque no tienen esperanza. Porque cuando decides por Jesús o por Dios, no solo vivirás tú, sino también tu descendencia, tus hijos. Te das cuenta que no solo se trata de ti sino de tu familia.
Sedequías no quiso entender eso y tuvo, junto a sus hijos, un final de terror.
Hoy es un nuevo día. Hoy puedes decidir para que te vaya BIEN y VIVAS. 
Dios te bendiga.
- Jeremías 38:20 -
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jueves, 31 de agosto de 2017

La BIBLIA no solo se LEE, también se OBEDECE - Jeremías 37:2



Johann Wolfgang von Goethe escribió: "No basta saber, sino también aplicar el saber; no basta querer, es preciso obrar". Y es que nuestra sociedad es teórica y no práctica. Presentadores de TV que dirigen programa sobre educación de los hijos, cuando sus propios hijos son "mal educados", o los gurús en negocios y familia cuando están en la banca rota y divorciados. Y es que el problema no es saber, sino hacer. No está en leer la Biblia, sino en obedecerla.
¿De qué sirve leer la Biblia y no obedecerla? ¿Qué mérito hay en saber y no hacer la voluntad de Dios a través de Su Palabra? Puedes leer la Biblia todos los días, incluso como yo, escribir meditaciones, sermones y reflexiones sobre lo que lees, pero ello no garantiza que seas un hacedor. Ya lo dijo Jesús: Los que oyen las Palabras y las hacen, son como los que construyen su casa sobre la roca, pero los que oyen las Palabras y no la hacen, son como los que construyen su casa sobre la arena (Mateo 7:24-29). Y tristemente el final de ambos es distinto. El oidor y hacedor tiene un final feliz, pero el oidor y no hacedor, tiene un final trágico.
Sedequías había escuchado muchas veces la Palabra de Dios a través de Jeremías, pero su problema está descrito de la siguiente manera: "Pero no obedeció él ni sus siervos ni el pueblo de la tierra a las palabras de Jehová, las cuales dijo por medio de su profeta Jeremías" (Jeremías 37:2). Pero, ¿porqué pedía que el profeta hablase las Palabras de Jehová, sino estaba dispuesto a obedecer, y por el contrario se enojaba a tal punto de castigar y encarcelar al mensajero? Porque no le gustaba el mensaje. Y como no le gustaba, no obedecía.
Hoy es un nuevo día, es probable que tú seas como Sedequías, lees, sabes, vas a la iglesia, tienes un cargo; sabes todo lo que tienes y debes hacer, pero no lo haces. Sigues viviendo muy lejano a la Biblia. Sigues haciendo las cosas que sabes que está mal. Recuerda, si Sedequías habría obedecido a Dios, no solo él habría terminado bien, sino también su familia y todo el pueblo; pero no fue así, y por ello sufrió trágicamente él (le sacaron los ojos), sus hijos (fueron degollados delante de Sedequías) y el pueblo (fueron llevados cautivos a Babilonia). Eso es lo que sucede cuando desobedecemos a Dios. No solo sufrimos nosotros, sino nuestros hijos y familia, también la iglesia. LA BIBLIA NO SOLO SE LEE, TAMBIÉN SE OBEDECE.

- Jeremías 37:2 -
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Cuando lees la BIBLIA, solo hay dos respuestas: ACEPTAR o RECHAZAR el MENSAJE - Jeremías 36:3



¿Cuál es nuestra actitud frente a la Palabra de Dios? Es cierto que la Biblia tienen mensajes que probablemente vayan en contra de tus gustos, acciones y pensamientos. Y es que no siempre son agradables a nuestros oídos, pero aún así, solo tenemos dos respuestas: Aceptas el mensaje, o lo rechazas sencillamente. No hay más respuestas, sí y no. Simple y directo.
El texto de hoy es particular, ante las amonestaciones de Dios a través del rollo de Jeremías (aunque escrito por Baruc) el rey Joacim no hace sino rasgar el rollo y quemarlo. Loco como parezca, el rey no soportó un mensaje contrario a sus planes, sus acciones y pensamientos, ¿y qué es lo que hizo? Lo rompió y lo quemó.
Algunos pueden decir que Joacim era un rey demasiado corrupto para hacer eso. Y que nosotros no haríamos tal cosa. Sin embargo, aunque no rompas y quemes la Biblia, y aunque tu Biblia puede estar en un lugar bonito y sin ningún rasguño. Debe saber que eso no implica necesariamente que no lo hayas "roto y quemado". Hacemos eso todos los días cuando rechazamos hacer lo que el Libro dice que hagamos. Cuando nos levantamos de la cama y lo primero que hacemos es ir tras nuestros planes, proyectos personales y agendas humanas. Hacemos eso. Lo rechazamos.
Joacim mostró con su actitud que no quería saber nada con Dios y su mensaje, porque el mensaje era impopular y contrario a sus planes. Mas, en la Biblia encontramos otras actitudes frente a las amonestaciones de Dios. Algunos ejemplos:
1. DAVID.- El profeta Natanael lo confrontó en 2 Samuel 12 y David se arrepiente de sus males (Salmo 51). No rechazó el mensaje. Lo aceptó y vivió diferente.
2. LOS NINIVITAS.- Jonas les predicó durante tres días. Ellos se arrepintieron de sus malos caminos. Todos, desde el animal hasta el rey (Jonas 3).
3. JOSÍAS.- El abuelo de Joacim se rasgó las vestiduras e hizo ayuno. Se arrepintió y fue diferente (2 Reyes 22:11). 
En cambio Joacim, SE ENTERCÓ en su pecado y RECHAZÓ EL MENSAJE DIVINO. Pero bueno, ese fue Joacim, ¿y tú? ¿Qué haces ante las amonestaciones de Dios? Todos los mensajes de amonestación de Dios tienen el propósito de que el ser humano "se arrepienta cada uno de su mal camino, y Jehová lo perdone de su maldad y de sus pecados" (Jeremías 36:3). No hay otro motivo sino que seas feliz. Todo lo que Dios te dice que abandones es aquello que te lastima y te hace daño, aunque muchas veces no te des cuenta o no te quieras dar cuenta.
Hoy es un nuevo día. Acepta la Palabra de Dios. No la rechaces. Porque lo único que tendrás haciendo eso es DESTRUCCIÓN para tu vida. 
Que Dios te bendiga.
- Jeremías 36 -
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martes, 29 de agosto de 2017

La MAYOR RECOMPENSA de la OBEDIENCIA - Jeremías 35:19



¿Cuántas veces tiene que hablarnos Dios para creerle y serle obediente?¿Tan terco es el ser humano para seguir ensuciándose con el pecado atroz? ¿Por que no pueden ser obedientes como los recabitas? - pregunta Dios - en el capítulo de hoy.
¿Quiénes eran los recabitas? Eran los miembros de una familia nómada, que vivían en tiendas [carpas], no bebían vino y mucho menos plantaban viñas. Ellos tenían este estilo de vida en obediencia a su padre Jonadab, hijo de Recab. Pasaron muchos años, y a pesar de que Jonadab ya no estaba entre ellos, los recabitas eran obedientes a su orden. ¿Y el pueblo de Judá no podía ser obediente, del mismo modo a Dios? Si los recabitas eran capaces de obedecer a sus antepasados humanos de carne y hueso, ¿no podrían los judíos obedecer a Dios, Rey de reyes y Señor de señores? ¿Era Dios acaso menor o inferior a Jonadab, padre de los recabitas para ser desobedecido? 
Es en ese contexto que, Dios dice a Jeremías: "Y envíe a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles... (Jeremías 35:15), y el pueblo no fue obediente a Dios. Loco ser humano, menosprecia los consejos divinos para luego sufrir las consecuencias de su vida rebelde.
Finalmente Dios emite palabras en favor de los recabitas por su fidelidad y obediencia: "por cuanto obedecisteis todos sus mandamientos, e hiciste conforme a todas las cosas que os mandó... No faltará hijo de Recab, un varón que esté en mi presencia todos los días" (Jeremías 35:18,19). Con esto Dios está mostrando la recompensa para quienes OBEDECEN A DIOS, OBEDECEN SUS MANDAMIENTOS y HACEN TODAS LAS COSAS CONFORME A LO QUE ÉL MANDÓ. ¿Y cuál es la recompensa? ESTAR EN LA PRESENCIA DE DIOS TODOS LOS DÍAS. ¡Esto es maravilloso! 
Estar en la presencia de Dios todos los días implica CUIDADO, PROTECCIÓN y BENDICIÓN todos los días. Porque si Dios está con nosotros, ¿quién podrá hacerte daño? (Romanos 8:31) o si Jehová es nuestro pastor, ¿qué nos podría faltar?. Pero no solo eso, sino que estar en la presencia del Señor todos los días es, estar en la presencia de Dios por la eternidad. En esta vida, y por la eternidad: En el cielo y en la tierra nueva. ¿Qué tal?
Ser obediente a Dios trae su recompensa. Es posible que como los RECABITAS no tengas propiedades ni una casa suntuosa, o como alguien dijera: "no tienes ni dónde caer muerto", tienes que saber qué hay moradas preparadas para los que creen en Dios (Juan 14:1-3). Esto es emocionante. Las cosas materiales pueden faltar en la vida. Pero que jamás falte tu lealtad a Dios siendo obediente a TODO lo que Él mandó.
Hoy es nuevo día. Es un día para volver al camino correcto o permanecer en él. Siendo obediente a Dios porque grande es el galardón para los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús (Apocalipsis 14:12) pues este es el fin de todo discurso (Eclesiastés 12:13).
Que Dios te bendiga.
- Jeremías 35:19 -
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lunes, 28 de agosto de 2017

NO PACTES con DIOS sino estás dispuesto a CUMPLIR - Jeremías 34:11



Aristóteles dijo alguna vez que, "El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras". La Biblia es más contundente al decir: "Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado" (Mateo 12:37). 
Jeremías y el pueblo de Judá habían hecho un PACTO, un compromiso: DEJAR EN LIBERTAD A TODOS LOS ESCLAVOS (Jeremías 34:8-10). Y el pueblo, movido por el temor, por la invasión caldea (Babilonia) y lo que ello implicaba, aceptó ese acuerdo. Dejarían libres a los esclavos. Todo bien. No obstante, cuando la tormenta pasó, cuando vieron que no era tan "divertido" y nada "bonito" vivir sin esclavos rompieron el pacto e hicieron volver a los esclavos a sus propiedades y los encadenaron (Jeremías 34:11,12). ¡Qué terrible! ¡Qué desgracia! Un día dices sí, y al otro día, no. ¿Es acaso un juego? NO PACTES CON DIOS SINO ESTAS DISPUESTO A CUMPLIR.
Esto es triste, pero real. Y es que somos débiles para hablar pronto. A veces motivados por la alegría, la tristeza y el temor, hacemos promesas y decimos cual Faraón: "Lo haré", para luego arrepentirnos, y olvidarnos de nuestras promesas.
¿Cuántas veces hemos dicho: "Sí Señor, lo haré? ¿Ésta es la última vez que lo hago. A partir de hoy las cosas serán diferentes..."? Y no mentimos. Nos comprometimos. Hicimos un pacto porque sentíamos esa necesidad. Queríamos hacerlo, pero cuando la tormenta pasó, cuando la situación se compuso, nos olvidamos de lo dicho. HICIMOS PACTO CON DIOS y NO LO CUMPLIMOS.
Ya lo dijo el sabio Salomón: "Cuando a Dios hagas promesas, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes" (Eclesiastés 5:4). Y, ¿cómo es que no se complace de los INSENSATOS? Jeremías describe qué le ocurriría a los que quebraron el pacto/ compromiso con Dios y no lo cumplieron de la manera más terrible: "los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra" (Jeremías 34:20). Qué triste.
Gracias a Dios estamos vivos aún. Y estar con vida es sinónimo de una nueva oportunidad. Un nuevo amanecer es igual a la voz de Dios diciéndote: "Te amo, aprovecha este día porque estás en mis planes aún". Hagamos las cosas bien. No prometas lo que no cumplirás porque seremos juzgados por nuestras palabras para justificación o para condenación.
Hoy es un nuevo día. Es posible que hayas prometido a Dios y no hayas cumplido. Hoy es una nueva oportunidad. Cumplamos nuestras promesas con Dios.
Que Dios te bendiga.
- Jeremías 34:8-22 -
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LAS PROMESAS DE DIOS SON INAGOTABLES - Jeremías 33:1



El texto de hoy inicia diciendo: "Vino Palabra de Jehová a Jeremías por segunda vez". ¿Cuántas veces tiene que decirnos Dios lo mismo para que le creamos? ¿Tan duro es el corazón del ser humano para que Dios vez tras vez no diga lo mismo? Así somos. Nos cuesta creer en la Palabra de Dios. Ya dijimos antes, preferimos creer en palabras de hombres, líderes políticos, actores de la TV, líderes de opinión, o simplemente creer en "cuentos de hadas", pero creerle a Dios es más complejo de lo que parece. Y es que nos hemos acostumbrado a ver para creer. 
La declaración "vino Palabra de Jehová por segunda vez" es realmente extraordinaria. En realidad no era la segunda vez (era la segunda vez en el patio del palacio), incontables veces Dios había prometido para su pueblo lo mejor: que los haría volver de la cautividad. Que les daría sanidad y felicidades. Todas estas promesas de elevarlos como el pueblo más bendecido de la tierra tendrían su cumpliendo con la llegada del Mesías. Pero estas promesas no eran simples palabrerías ni mucho menos discurso halagüeños, sino que eran tan ciertos como que La palabra "promesa" en realidad no tiene un término que como que existe el día y la noche. El dicho y la noche no pueden ser alterados porque más que hagamos o digamos algo (Jeremías 33:20). No puedes evitar que amanezca ni mucho menos que anochezca. Son leyes naturales fijas.
Dios promete estas palabras en Jeremías 33, pero si somos conscientes, vamos a descubrir que muchas veces había dicho lo mismo pero con palabras y detalles diferentes. Lo que nos hace entender que simplemente Dios repite esas promesas, no por Él, sino por el ser humano incrédulo. Que quiere escuchar, que quiere pruebas contundentes para estar seguro en qué creer.
En la Biblia existen al menos 3000 promesas, ¿porqué? Porque Dios nos conoce, sabe que somos difíciles para creer en la Palabra de Dios. A lo mejor muchas promesas para que sientas la seguridad de que Dios lo hará. ¿Necesitamos tantas promesas? No lo creo, porque Dios cumple. Nunca nos falla. Pero aún así, muchas veces nos cuesta creer. Por esto, muchas promesas.
Hoy es un nuevo día. Dios nos promete no por segunda vez, ni tercera ve, ni cuarta sino por enésima vez y más... ¿por qué no creerle? No esperes más promesas, acéptalas ya. Aceptemos esas promesas y vivamos felices, porque Dios nunca falla.
Que Dios te bendiga.
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sábado, 26 de agosto de 2017

Si DIOS dice: AVANZA 👉🏻, entonces, OBEDECE 👍🏻 - Jeremías 32:8



¿Podrías hacer un "negocio" del que no estás seguro que funcionará? ¿Podrías comprar un terreno si sabes que todo este lugar será devastado? Pues Jeremías lo hizo. Y es que cuando tienes la SEGURIDAD en la PALABRA de Dios hasta lo ilógico e incoherente resultan creíbles. 

Dios había dicho a través del mismo profeta Jeremías que toda las tierras de Judá serían arrasadas por Nabucodonosor, nada quedaría sino ruinas; es más, serían deportados (la tercera deportación de Judá a Babilonia). Sin embargo, ahora es DIOS MISMO QUIEN LE DICE QUE COMPRE UNA HEREDAD "TIERRAS" (Jeremías 32:8), es decir, compra las tierras que serán destruídas en poco tiempo. La pregunta básica es: ¿para qué voy a comprar si esas tierras no las disfrutaré o aprovecharé?
Sin embargo, JEREMÍAS, entiende que si DIOS lo dijo, entonces corresponde OBEDECER "sin quejas ni murmuraciones".
No obstante, lo que DIOS estaba haciendo a través de "este negocio" era mostrarle una PUERTA DE ESPERANZA: Compra, porque si bien es cierto, serán cautivos en Babilonia, esto no será para siempre: "YO LOS HARÉ VOLVER A ESTE LUGAR, y LOS HARÉ HABITAR SEGURAMENTE, y serán mi pueblo, y yo seré a ellos por DIOS" (Jeremías 32:37, 38). ¡Tremendo!
Esto es vivir por fe. Obedecer a la Palabra de DIOS aunque resulte loco, absurdo, ilógico e incoherente. Si Dios lo dice, CREE. Si Dios lo ha dicho, OBEDECE. No es fácil ciertamente, pero cuando sabes quién eres tú y quién es DIOS y sabes que NO HAY NADA IMPOSIBLE NI DIFÍCIL PARA ÉL (Jeremías 32:27), entonces tu fe tiene base. Tu fe no será defraudada jamás.
Hoy es un nuevo día. Es sábado. OBEDECE, DIOS hará lo mejor para ti. Solo déjate guiar por su PALABRA.
Dios te bendiga!
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